A teardrop over Argentine democracy:
by Marcelo Curzi
Back in the sixties when I was a child, I vaguely remember having asked my mother about the meaning of the word ‘taboo’. It was a quite popular term in those days, and although I ignored its meaning, just the mere sound of it was seductive to my ears. For some strange reason, it reminded me of something in relation to black magic... I guess I had heard it for the first time in a TV show, probably an episode of Ron Ely's Tarzan.
I'm sure I gave my mother a rough time, because this word was basically related to sex issues and I was far too young to be explained certain things. Furthermore, talking sex was considered taboo in the middle class environment where I was being brought up, so the explanation I was asking for had a lot of taboo in itself. Anyway, mom did a great job and my inquiry was conveniently satisfied as far as I could understand at the time.
Nowadays, sex isn't taboo any more and since this concept was so strongly related to sex matters, we've come to believe that there are no taboos left amongst us. A very comforting and gratifying conviction indeed, but definitely mistaken.
Let us consider the concept of democracy. In our society, maybe as a result of so many dictatorial military rules in the past, democracy has subtly and dangerously become taboo in its own way, of course a much more relevant and alarming one than sex used to be in its time. Who in his right mind would dare to seriously criticize democracy in Argentina? Who would even dare to talk anything but endless praise regarding our democracy? Anyone who did would be immediately sentenced to isolation, flamed to ashes; and if his voice was harsh and loud enough he would most probably face criminal charges as well. This situation along with the painful fact that the vast majority of society is naïve enough to believe that we actually live in true democracy just because we vote and we don't have a military de facto regime, are major drawbacks if any of us ever hope to build a real democracy in which to raise our children and get the most out of our lives. How could we possibly improve something if we are not free to stress its flaws?
I like to think of democracy as an eternal child, a child that can never grow old; a child in permanent youth. We know that children need families to protect, nourish and guide them: Education is Democracy's mother and Restraint, her father. She also has an elder sister: Goodness. Democracy needs a healthy and solid family to help her in the task only she can contrive: making the best possible world for us to live in.
Easy and stupid praise and flatter proclaiming how much we love, trust, respect and admire her does nothing for Democracy; this is at least foolish when we ordinary citizens do it and vile, abusive and abhorrent when done purposely by contemptible government officials and everlasting third-rate politicians to drive our tame and groggy population into a vain delusion of freedom and participation.
The only way we can effectively do something for Democracy is through commitment to care for the rest of her family: mother Education, father Restraint and sister Goodness.
There is still another character in this tale and that is Freedom. She is not a relative but a wild, temperamental and yet inconditional friend of Democracy; relentless and impatient but still always ready to stay by her side whenever Democracy shall begin her true rule.
I happen to know this story well because I am a teacher, and it is precisely at school where Education and Restraint are hosted, where they start and finish their journeys together. It is their home! At school we are worried because they are both very weak and sometimes seem to be losing hope. Unfortunately, there is not much we can do for them on our own. As for Goodness, she lives in the hearts of those still few gentle folks who care: a silent and peaceful army ever ready to be summoned, the genuine soldiers of Democracy carrying no guns and wearing no helmets.
We haven't seen Democracy around yet. So far we've only caught some occasional glimpses of her shadow. We believe she is scared or maybe indignant, hiding out somewhere for protection, hoping for her family to grow strong enough to support her, waiting patiently for her time to come.
________________________________________________
Versión en castellano:
Madre Educación, Padre Restricción y Hermana Bondad
Por Marcelo Curzi
Allá por la década del sesenta, cuando era un niño, recuerdo vagamente haber preguntado a mi madre acerca del significado de la palabra ‘tabú’. Era éste un término bastante popular por aquellos días, y a pesar de que ignoraba su significado, el mero sonido al pronunciarlo seducía mi oído. Por alguna extraña razón me recordaba algo en relación con la magia negra… Creo que lo escuché por primera vez en un programa de TV, quizás un episodio del Tarzán de Ron Ely.
De seguro puse a mi madre en algún aprieto, porque, en su uso popular, esta palabra se relacionaba básicamente con asuntos de índole sexual, y yo era aún muy pequeño como para que me fuesen explicadas ciertas cosas. Además, los temas sexuales eran considerados en gran medida tabú por la clase media en cuyo seno yo crecía, con lo que la explicación que solicitaba tenía mucho de tabú en sí misma. De todos modos, mamá sorteó cualquier dificultad y mi curiosidad fue convenientemente satisfecha hasta donde podía yo entender en aquel entonces.
Hoy en día el sexo ha dejado de ser tabú, y como este concepto estaba tan estrechamente vinculado a temas sexuales, hemos terminado por creer que ya no quedan tabúes entre nosotros. Una moderna y reconfortante convicción por cierto, pero definitivamente errónea.
Consideremos el concepto de democracia. En nuestra sociedad, quizás como resultado de tantas dictaduras militares en el pasado, la democracia se ha convertido, sutil y peligrosamente, en tabú a su propio modo; un modo mucho más alarmante que aquel en que lo fuera el sexo en su momento. ¿Qué ciudadano en sus cabales osaría criticar seriamente la democracia en Argentina? Cualquiera que lo hiciera sería inmediatamente condenado al aislamiento, socialmente reducido a cenizas; y si su voz fuese lo sufcientemente áspera y elevada, probablemente también habría de enfrentar cargos penales. Esta situación, junto con el penoso hecho de que la vasta mayoría de la sociedad es lo suficientemente ingenua para creer que actualmente vivimos en democracia simplemente porque votamos y no tenemos un régimen de facto, son grandes obstáculos si algunos de nosotros pretendemos, alguna vez, construír una verdadera democracia en la cual criar a nuestros hijos y alcanzar el máximo potencial de nuestras existencias. ¿Cómo podríamos mejorar algo si no tenemos libertad para criticar sus imperfecciones?
Suelo imaginar a la democracia como una niña eterna, una niña para quien no pueden pasar los años; una niña de permanente juventud. Sabemos que los niños necesitan familias que los protejan, nutran y guíen. Educación es la madre de Democracia, y Restricción su padre. Tiene también una hermana mayor, Bondad. Democracia necesita de una familia sólida y saludable para ayudarla en la tarea que sólo ella puede llevar a cabo: hacer de nuestro mundo el mejor posible.
El halago fácil y estúpido, la lisonja que proclama cuánto la amamos, respetamos, admiramos y confiamos en ella, no le aporta absolutamente nada. Esto es, por lo menos, idiota cuando lo hacemos los ciudadanos comunes; pero vil, abusivo y aborrecible cuando lo hacen intencionalmente despreciables funcionarios públicos y eternos políticos de tercera clase para guiar a nuestra dócil y atontada población hacia una vana ilusión de libertad y participación.
El único modo en que podemos hacer algo efectivamente, es el compromiso para cuidar y fortalecer al resto de su familia: madre Educación, padre Restricción y hermana Bondad.
Hay aún otro personaje en este cuento, y es Libertad. Ella no es pariente; es una salvaje y temperamental, pero sin embargo incondicional, amiga de Democracia; inquieta e impaciente, pero siempre dispuesta a estar a su lado cuando sea que Democracia instaure su verdadero reinado.
Conozco bien esta historia porque soy un docente, y es precisamente en el colegio donde se hospedan Educación y Restricción; donde comienzan y terminan juntos sus jornadas. ¡Es su hogar! En la escuela estamos preocupados porque vemos a ambos débiles, y a veces parecieran estar perdiendo la esperanza. Desafortunadamente, no es mucho lo que podemos hacer por ellos nosotros solos. En cuanto a Bondad, ella habita en el corazón de aquella aún escasa, gentil y buena gente a quién le importa; un silente y pacífico ejército siempre dispuesto a ser convocado, los verdaderos soldados de la democracia, que no portan armas y no llevan cascos.
Aún no hemos visto a Democracia por los alrededores. Hasta ahora sólo hemos vislumbrado su sombra fugaz de vez en cuando. Creemos que está asustada, o quizás indignada, escondida en busca de protección, esperando que su familia se fortalezca lo suficiente para apoyarla; aguardando paciente la llegada de su tiempo.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 License.





2 Comments:
no tiene una prima o tía llamada responsabilidad? a ésa hace muuuuucho que no la vemos, posiblemente se pudrió de todo y está en Bali tomando sol
Seh, Rit: adivinaste. "Responsabilidad" se piró a Bali un día, después de ver la planilla de IBOPE con los rátings de la TV para la programación de las 22.00 hs. No se sabe nada de ella; algunos afirman que se la llevó para siempre la cola de aquel tsunami tailandés...
Post a Comment
<< Home